Que es el Estrés
Que es el Estrés

1.-¿QUÉ ES EL ESTRÉS? 

“Felicidades Hans” ¿Por qué? Por tu artículo de Nature. Ah y por la nueva palabra ¿Nueva palabra? ¿Qué nueva palabra? Si, esa nueva palabra. con el vocablo. Noup. Yo no me he inventado esa palabra. Es un término usado en ingeniería y que se refiere al agotamiento que sufren los materiales con el uso.  Me pareció que podía servir para explicar lo que les ocurre a mis ratones en el laboratorio.

Jajajajaja. Amigo, la palabra a la que te refieres no es estrés, es strain, ¿problemas con el inglés?. Dice la leyenda que algo así le debió ocurrir al doctor Hans Seyle, austriaco, cuando publicó en Nature su famoso trabajo con la palabra “stress”. Lo que había sucedido era que, como su inglés aún no era muy bueno, se había confundido el termino strain proceso de fatiga que afecta a los materiales fruto del tiempo entendiendo que se escribía “stress”

Cuando habló con su director de tesis y otros científicos al respecto, le dijeron que estaba perfecto.

La confusión del buen doctor provoco que el mundo de la ciencia incorporase la nueva palabra, y Seyle se hiciese de paso un nombre en la historia.

En su famoso (estudio) el doctor Selye definió estrés como “Un síndrome producido por diversos agentes nocivos que provocan una respuesta adaptiva del organismo”. A esa respuesta adaptativa la denomino «Síndrome general de adaptación» y la dividió en 3 etapas.

  1. Alarma de reacción: El cuerpo detecta a elemento estresor.
  2. Fase de adaptación: el cuerpo desarrolla una respuesta a la presencia de ese elemento estresor.
  3. Fase de agotamiento: Por la duración y/o el nivel de intensidad el cuerpo comienza a perder su capacidad de respuesta ante dicho estresor.

Más de 80 años después los modernos métodos de análisis científico parecen darle la razón al doctor Seyle. Varias investigaciones demuestran que, tras la primera fase, la identificación del elemento estresor, en la que se liberan hormonas del estrés, el organismo desarrolla una respuesta adaptativa, basada en la secreción de hormonas del estrés, que se mantiene en el tiempo si ese elemento estresor sigue en el entorno del que recibe el estrés(por ejemplo un jefe impertinente) El cerebro hipersecreta, sobre todo cortisol. Se ha visto esto en pacientes diagnosticados con depresión.

Si el elemento estresor se mantiene durante el tiempo suficiente (el jefe impertinente durante 10 años) el cuerpo se agota y deja de generar cortisol. Se genera una hiposecretación de cortisol. Se ha visto este perfil en pacientes con síndrome de burnout. (estudio1)  , (estudio 2) , (estudio 3)

Así que acertó el buen doctor en su intento de discernir como operaba aquel extraño síndrome que afectaba a pacientes con diferentes enfermedades pero dando una serie de síntomas no achacables a la enfermedad que padecían pero comunes en todos los casos y que Seyle atribuyó al esfuerzo que estaba haciendo el organismo para superar la enfermedad.

Ya en los primeros años 80, expertos en biología de la evolución pusieron su atención en el tema del estrés y platearon una cuestión muy sencilla pero que había pasado desapercibida hasta entonces, o que no había sido pasto del debate público hasta ese momento, ¿Por qué si el estrés es tan malo para nuestro organismo, se ha mantenido inalterada a lo largo de la evolución. La respuesta estaba clara aunque requirió de cierto debate. Los elementos que provocan estrés a los humanos eran completamente diferentes a los que se había diseñado el mecanismo en origen (un mamut, un tigre dientes de sable, una tormenta en plena noche) amenazas naturales que provocaban una respuesta automática del organismo perfectamente diseñada para responder a las amenazas del ecosistema. Esas amenazas además eran puntuales, no continúas. El hombre moderno está sometido a amenazas, en su mayoría de los casos sociales (un jefe intimidante, un divorcio, cuentas por pagar) y rara vez se enfrenta ( en los países civilizados) a amenazas reales contra su vida (un intento de atraco, un coche que se lanza a toda velocidad a atropellarte) Para estas últimas el mecanismo antiguo es el ideal, todo el cuerpo se centra en mantener la supervivencia a través de un mecanismo bien afinado de hormonas que provocan una respuesta óptima de ataque o defensa. Para las otras amenazas, esta respuesta es completamente disfuncional y sin embargo el organismo no tiene otra manera de enfrentarse a lo que considera una amenaza. Aunque sea inventada, el cuerpo hace su trabajo una vez más. Cómo explica Sonia Lupien, experta mundial en el estudio del estrés,  en su libro Well Streseed: manage estress before it turns toxic, el estrés es como el azúcar, no es intrínsecamente malo, de hecho es bueno en ciertas dosis. Pero si abusamos….nos podemos volver diabéticos y eso sí es un problema.

Ya nadie discute el efecto tóxico que para el organismo posee el estrés crónico. Son muchas las investigaciones que demuestran esto (estudio 1) , (estudio2) , (estudio 3).El estrés crónico afecta sobre todo al sistema inmune y la tasa de supervivencia de las personas, se ha visto incluso acortamiento de los telómeros de la molécula de ADN lo cual está directamente vinculado con la esperanza de vida. Así que no es ninguna broma el tema.

*Tabla extraída de la siguiente investigación

Regresemos a los estresores. Decía el doctor Selye que el estrés es un síndrome provocado por diferentes agentes nocivos, o estresores. Estos estresores son todos aquellos elementos que provocan esa respuesta adaptativa del organismo de que hemos estado hablando hasta ahora. Bien, pues ese elemento que provoca la respuesta puede ser externo (que nos roben en la calle, un terremoto, ruido excesivo, exceso de estímulo, cualquier elemento ajeno a nosotros que activa esa respuesta) o interno ( un pensamiento, una emoción, sensaciones corporales, dolor, una interpretación de una situación determinada) que provoca tensión en nuestro sistema interno.

Esta respuesta del organismo a un estresor está condicionada o intermediada por una serie de hormonas (adrenalina y cortisol fundamentalmente) Si el elemento estresor se mantiene el tiempo suficiente, y el organismo sigue vertiendo hormonas del estrés estas acabarán volviéndose tóxicas para el organismo.

Según el centro de estudios del estrés humano de la universidad de Montreal, en Canadá, un elemento o situación debe poseer una o varias de las siguientes 4 características, o todas, para ser considerado estresor. 

Novedad: Es una situación completamente desconocida para ti.

Impredicibillidad: Te encuentras ante una situación inesperada y de la que no sabes cual será el resultado final.

Amenaza a tu ego: Toda situación en la que percibes que tu entidad como individuo se ve amenazada.

Bajo sentido de control: Impresión de que has perdido la capacidad de operar sobre la situación.

En inglés serían novelty, umpredictibility, treath, sense of low control. Es decir NUTS que significa tarado o loco. Es un buen recordatorio de lo que puede provocar el estrés si no aprendemos a regularlo.

2.-COMO OPERA EL ESTRÉS. 

Sucesivas investigaciones desde la época del doctor Selye y hasta la actualidad nos han permitido mapear con bastante precisión que ocurre en nuestro organismo cuando nos vemos amenazados por algún tipo de estresor.

Cuando percibimos una amenaza se activa una zona del cerebro conocida como hipotálamo que provoca la segregación de una hormona, la corticotropina (CRH) La CRH estimula a la pituitaria a generar otra hormona denominada adrenocotrópica (ACTH) que viaja hasta las glándulas adrenales (o suprarrenales) provocando como respuesta la liberación de adrenalina y cortisol al torrente sanguíneo. Con estas sustancias en sangre nuestras capacidades mejoran para permitirnos una respuesta de huida o ataque, según la dimensión de la amenaza, lo más operativa posible. Es un mecanismo maravilloso que nos ha permitido adaptarnos como especie a entornos ultrahostiles y sobrevivir. El problema está en que el cerebro es un buscador de amenazas “profesional” Como ya hemos visto, nuestro modo de vida actual ha generado amenazas que van más allá de las evidentes. Son amenazas “inventadas” basadas en nuestros códigos sociales (satisfacer las demandas sociales (de amigos, familia, parejas) demandas laborales (relación “politicamente correcta con compañeros, jefes y clientes”) económicas, emocionales etc

¿BORRACHÍN O DEPRIMIDO? 

Nuestra fisiología es tan eficiente que siempre busca una manera de adaptarse al ecosistema en el que habita. Una de las adaptaciones más curiosas a individuos que padecen síndrome de estrés es el ratio existente entre la grasa abdominal y la grasa corporal completa. Este ratio alto de grasa en el abdomen puede ser indicativo de dos cosas: Que bebes más cerveza de la que debieras, o de que sufres de estrés crónico.

Un (estudio) de la doctora Dr. Elissa Epel de la Yale University in New Haven, Connecticut, confirma que las personas con obesidad abdominal son más reactivas a los elementos estresores que aquellos que no. La investigación expuso a dos tipos de mujeres durante 7 días consecutivos a elementos estresantes. Se colocó a las mujeres con base a su fisionomía, aquellas con mayor ratio de grasa abdominal y aquellas con menor ratio de grasa en el abdomen.

Durante los 7 días de duración de estudio el grupo de mujeres con mayor ratio de grasa abdominal generaron mucha mayor cantidad de hormonas del estrés que el grupo de mujeres con menor ratio de grasa en el abdomen.

Mientras en Suecia, el Dr. Per Björntorp de la Universidad de Göteberg ha realizado numerosos estudios con varones comprobando que, efectivamente, aquellos con mayor ratio de grasa en el abdomen generan mayor cantidad de hormonas del estrés ante un evento estresante. (estudio)

3.-COMO AFRONTAMOS EL ESTRÉS. 

Un (experimento) llevado a cabo en 2015 con un grupo de 100 personas de una edad media de 35 años y elegidos al azar se basó en realizar una serie de cuestionarios y entrevistas con la intención de conocer cuáles son las estrategias más utilizadas para zafarse de las situaciones que les provocan altos niveles de tensión. Del análisis de los datos recopilados se vio que la técnica de gestión de estrés más utilizada es escuchar música (74%) concentrarse en la solución del problema que está provocando tensión (74%) y analizar y planificar futuras acciones para solucionar el asunto (71%) Las estrategias menos utilizadas son la técnica de relajación progresiva de Jacobson (1%) el entrenamiento autogénico de Schultz(3%) y la meditación (7%) Estas 3 últimas son estrategias que se utilizan por los profesionales de la psicología para regular y reducir el estrés y de comprobada eficacia.

Destaca también en este estudio el uso intensivo que se hace de las técnicas de evasión del problema: dormir, quedar con amigos o tratar de olvidar la situación se utilizan en rangos que van del 40 al 65% de los entrevistados.

Así que, de manera intuitiva y natural, todos tratamos de compensar los efectos tóxicos del estrés. Aunque nuestra falta de conocimiento sobre cuáles son las mejores estrategias nos hacen escoger técnicas que no son las más apropiadas, o las más eficientes.

EL CASO DE MO GAWDAT

(artículo) Esto es lo que hace la mayoría de la gente para tratar de gestionar su estrés, de manera doméstica. Y luego están individuos como Mo Gawdat, egipcio 51ingeniero y administrador de empresas y diagnosticado como depresivo clínico, que decidió crear su propio sistema de la felicidad utilizando la lógica y su visión ingenieril de la vida. Creo así un modelo replicable para evitar el sufrimiento y desarrolló su propia fórmula de la felicidad. Y parece que le funciona. Entre las diferentes pruebas a las que Mo se ha visto obligado a someter su modelo, la más terrible fue la perdida de uno de sus hijos con tan sólo 21 años. Ahí va la definición de Gawdat. “La felicidad es la diferencia entre la manera en que un individuo ve los acontecimientos de su vida y su expectativa de cómo debería ser su vida. Ante un acontecimiento, la mente lo compara con nuestras expectativas”

Este es el axioma central de su modelo de felicidad al que el egipcio le suma algunas herramientas prácticas como no permitir a su cerebro pensamientos que no sean felices o útiles y aproximarse a todos los eventos de su vida con compasión hacia él mismo y hacia los demás.

Aunque más desarrollado que escuchar música, el modelo de Gawdat es funcional, de momento, sólo para él. ¿Qué dice la ciencia y que opciones tenemos para tratar uno de los síndromes que afectan a más personas en el primer mundo?

4.-COMO SE TRATA EL ESTRÉS.

(artículo de prensa)

(estudio)

El estrés una vez se cronifica y mantiene al individuo en la fase de agotamiento, ya sin capacidad de respuesta al estresor/es por los que se ve afectado, acaba convirtiéndose en otras enfermedades. Estas son algunas de las más “populares”: trastornos de ansiedad, depresión, síndrome del quemado (burnout) y síntomas psicosomáticos sin explicación fisiológica alguna. ¿Cómo se aborda en las sociedades más avanzadas el tema del estrés desde el punto de vista médico? Pues lo normal es la prescripción de fármacos. Pongamos como ejemplo España. El país europeo es el segundo consumidor mundial de fármacos contra la ansiedad y el cuarto país europeo con más casos de depresión clínica diagnosticada (datos de la Organización mundial de la Salud) Tal es la dimensión del asunto que uno de cada dos pacientes que acude a atención primaria el país europeo posee algún problema relativo a la ansiedad, depresión o síntomas psicosomáticos. Todos estos eventos están vinculados con altos niveles de estrés y de manera regular, con excepción de pacientes con condicionantes genéticos especiales, todas estas patologías surgen tras la exposición a fuertes eventos estresantes o a una exposición continua a los mismos.

Un hecho que confirma ahora el estudio sobre la eficacia de la Psicología en Atención Primaria financiado por la Fundación Española para la Promoción y el Desarrollo Científico y Profesional de la Psicología en el que participan más de 200 médicos y psicólogos que han evaluado casi 1.200 pacientes de 28 centros de salud de Atención Primaria de 10 regiones del país.

De los 323 pacientes que han concluido el tratamiento psicológico y  qué han pasado una evaluación completa, los datos desprendidos son muy esperanzadores a favor del las terapias psicológicas como alternativa real a los fármacos. En los trastornos de ansiedad, la intervención psicológica es tres veces más eficaz que el tratamiento habitual para reducir los síntomas basado en fármacos. En el caso de la depresión, la eficacia es cuatro veces mayor.

Con el tratamiento psicológico se consigue recuperar en torno a un 70% de los pacientes (67% en casos de ansiedad y 72% en caso de depresión), un número tres veces mayor que con el tratamiento habitual de Atención Primaria (27,4% y 24,2%, para ansiedad y depresión, respectivamente).

Además, los personas que recibieron ayuda de psicólogos y que se trataban simultáneamente con fármaco consiguieron disminuir el consumo de psicofármacos así como el exceso de visitas a las consultas de Atención Primaria.

Tal ha sido el impacto de los resultados de esta investigación que algunas regiones como Madrid ya han comenzado la contratación de psicólogos para incluirlos en los programas de atención primaria al ciudadano. Toda una novedad en aquel país donde, hasta la fecha los problemas de esta índole habían recaído siempre bajo responsabilidad de los psiquiatras.

5.-LA ALTERNATIVA A LOS FÁRMACOS. EL ENTRENAMIENTO MENTAL.

Profundicemos un poco más en la definición de estrés. Según su descubridor, el estrés es la respuesta adaptativa del organismo a un elemento que genera esa respuesta, un estresor. El concepto estresor (desencadenante de estrés, factor de estrés) describe todas las cargas o exigencias externas y/ o internas que provocan una reacción de estrés. Un autobús que se ha perdido, una catástrofe natural, un accidente de coche, una enfermedad, una discusión familiar, la pérdida del empleo… la naturaleza propia de cada agente estresante es distinta.

· El entorno físico: los estímulos del entorno físico (como el frío, el calor o el ruido)

· El propio cuerpo: los estímulos internos (por ejemplo, el dolor, el hambre o la sed) pueden ser fuente de estrés.

Estresores mentales: exámenes, las urgencias laborales, gran responsabilidad del tipo que sea

· Estresores sociales: conflictos interpersonales: problemas sin resolver, discusiones, separación, pérdida de seres queridos, aislamiento, pueden provocar estrés. comportamiento tóxico hacia el individuo: control, dependencia, sentimiento de culpa, sentimiento de inferioridad…La variedad es tan amplia como nuestro acerbo interno.

Todos estos elementos provocan la cascada de acontecimientos fisiológicos, liberación de hormonas del estrés, que si se mantiene en el tiempo va a provocar daño físico y psicológico al que padece el estrés crónico. Teniendo esto claro, deberíamos centrarnos ahora en como minimizar el impacto del estrés sobre todo en el caso de ese estrés innecesario o fruto de situaciones que generan pensamiento y emociones perturbadoras que provocan esa cascada fisiológica de la que ya hemos hablado. Y aquí es donde entra en juego la moderna neurociencia.

Para el Dalai Lama, aprender a lidiar con el estrés es algo regular y que él ha tenido que practicar desde muy temprana edad, no solamente por su condición de monje budista, sino también por las peculiaridades de su biografía. En su libro The art of Hapinness 10ª edición, su santidad explica cuál es su truco ante situaciones que le generan ansiedad: Si una situación o problema es tal que lo puedo solucionar, entonces no hay necesidad de preocuparse por él. Muy oriental ¿Verdad? Claro esto le funciona a él que lleva entrenando su mente 80 años.

Lo interesante de este truco es que coincide con una estrategia utilizada en el ámbito de la psicología de la conducta a esto se le llama reprogramación de conducto, esto es, reflexiono sobre una respuesta tóxica para mí (miedo que provoca estrés) y propongo a mi cerebro una ruta alternativa de acción. Con la insistencia suficiente esta alternativa se convierte en hábito y, en última instancia, en una nueva ruta neuronal y en mi primera forma de respuesta ante dicha situación.

Para el Dalai Lama y sus monjes, de hecho para todos los budistas, el manejo adecuado de las emociones negativas y tóxicas se consigue a través de un arduo y meticuloso proceso de entrenamiento mental. Esto enlaza a la perfección con las nuevas teorías que, apoyadas en el campo de la neurociencia y la psicología de la conducta, están confirmando la necesidad de entrenar la mente a través de diferentes estrategias para mantenernos en buena forma y saludables desde el punto de vista mental y emocional.

Hace pocos meses se presentaban los resultados de un estudio liderado por Michael de Vibe del Norwegian Institute of Public Health (estudio) con 288 alumnos universitarios de dos facultades en Noruega. 144 se sometieron a un curso de 15 horas basado en el método (Mindfulness-Based Stress Reduction – MBSR del doctor Kabatt-Zinn.

Posteriormente se dio a las participantes clases de refuerzo cada año a las que asistieron no más de un 58% de los participantes del programa. Pasados los 6 años el tiempo medio de práctica de las estrategias aprendidas mediaba 15 minutos por alumno / semana (no es tanto ¿no?)

Los resultados, no obstante, si son significativos. En comparación con aquellos que no tomaron el curso, los que sí lo hicieron “exhibieron un aumento significativamente mayor en la atención mental y más estilos de afrontamiento de los problemas.

Es decir el entrenamiento recibido, enfocado en una serie de prácticas vinculadas a la importancia del valor de la autoaceptación, tolerancia a mis propios pensamientos y emociones y nociones tales como “yo no soy mis pensamientos” provoca, en el largo plazo y con un nivel de práctica muy contenido transformar las repuestas de evitación de problemas “ignorar, culpar o evitar” por las de resolución activa de los problemas esto es “reconocer el patrón negativo en el que han caído sus pensamientos y cambiar ese patrón”.

Lo cierto es que existen ya infinidad de estudios que demuestran que el cerebro se puede entrenar de manera que tengamos cierta capacidad de gestión de lo que ocurre dentro de nuestros cerebros (estudio 1) (estudio 2) (estudio 3). Este tema, el del entrenamiento mental es tan amplio, tan apasionante que le vamos a dedicar un espacio específico en posteriores artículos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*
*